"Más que tres palabras" por Maya Cu

Les presentamos el ensayo que Maya Cu escribió y compartió con los asistentes al evento el día que "Tres palabras" salió a la luz pública.

Más que tres palabras 

Mucha tinta y papel se desperdician a diario en propagandas, informes o libros que no terminan de vencer a la ignorancia.

Así que estas páginas para comentar el libro "Tres palabras", que nos pone frenta a le xpresión poética y narrativa de tres escritoras, Mildred Hernández, Brenda Solís-Fong y Johanna Godoy, espero sean más que una simple hoja en el bote de la basura. 

Es digno de agradecer y celebrar la publicación de este libro por diversas razones: una, porque como mujeres y en mi caso, como feministas, es un acto de justicia concelebrar con nuestras pares el hecho de que se abra una página más para darle rienda suelta al pensamiento de las mujeres. 

Otra, porque hace falta en nuestro medio, encontrarse con libros bien escritos, bien editados y bien presentados; este libro rebasa las expectativas en ese sentido. 

Y si hiciera falta alguna otra razón, me parece que las palabras merecen un espacio propio y acogedor en el que podamos encontrarlas, en distintos estados emocionales y en distintas posiciones espaciales, pero, sobre todo, libres. Así es como encontré todas estas palabras, muy a gusto en cada página y apareciendo una tras otra en su propio orden y desorden. 

Leer "Tres palabras" me ha regalado distintas emociones, todas conmovedoras. En lo personal, esa es una de las razones que me hace disfrutar de la lectura, el sentir. Porque ¿qué sería de la literatura sin el sentir?

Otra característica del libro es que nos presenta una faceta hasta ahora poco conocida de Mildred Hernández y Johanna Godoy. 

A Mildred la hemos conocido como narradora, aunque siempre nos ha mostrado ese lenguaje directo, abierto, contundente; incluso, escribiendo los anglicismo de una manera estrictamente al estilo del idioma español. Hasta podemos encontrar cómo ella misma se describe en uno de sus versos: "reconozcámoslo/ de la mujer ideal tipo virgen María/ no tengo ni una pizca". 

Mildred nos presenta en este poemario, "Palabras enredadas en los dedos", esa obsesión por las palabras que mueve a las escritoras. Aun así, "los degollados de Pavón I Y II" o "Irak, Cuba o Guatemala" están ahí en su poesía, recordándonos que el "el monstruo anda suelto". 

Desde sus primeros textos nos habla de las palabras y su relación con ellas, llegando a pedirles perdón y hasta a conjurarlas. Y a pesar de que se reconoce "nueva en le oficio" de poeta, en uno de sus versos nos confiesa: "quiero que mi poesía sea sencilla.../ y que agrade / y que no deje rastro". 

En cuanto a Johanna Godoy y sus "Crónicas lunares", abro un paréntesis para rememorar los años de juventud que nos permitieron conocernos en nuestras respectivas inclinaciones artísticas, en la ACJ. Con los años hemos tenido diversos reencuentros, diría que casi todos han sido poéticos. 

Así que la sorpresa de encontrar reunidos estos relatos suyos ha sido más que agradable. Sin aspavientos ni escenas crudas, cada relato nos lleva a adentrarnos en esa primera persona que los narra, para identificarnos o alejarnos de ella, según sea el caso. 

Las breves historias contenidas en "Crónicas lunares" son historias cercanas, ya sea por experiencia o porque conocemos, en lenguaje de cine, las "locaciones" en las cuales se desarrollan. Probablemente sin pretenderlos la autora, es posible hacer un breve recorrido cosmopolita del Cerro del Carmen a Ixcán, a México o hasta África, pasando por Lima, Perú. 

Aun cuando estas historias apelan a la memoria cercana o lejana, gracias al lenguaje y la forma en que están narradas, distan mucho del drama, probablemente porque ese ejercicio de memoria ha sobrepasado al mismo, transformándolo en la narrativa de una escritora que ha encontrado su voz propia.

"Una vez, en una luna azul", nos encontramos Brenda Solís-Fong y yo. Fue hace varios años, celebrando con música y poesía el 8 de marzo. Ese ha sido tal vez, el encuentro que nos acercó y a nuestras voces, así como a darnos cuenta que compartimos un camino de complicidades y versos. 

Las imágenes de Brenda son cálidas y hermosas, se acompañan de soles y lunas. Y de "una cortina oscurecedora de días" que tejió con palabras arrancadas del "único libro que la acompaña". 

Nos habla de la especie de las poetas, enamorada de la luna: "de su ovaladado albergue / húmedo, obscuro / y nuevemecino de mujer / porque tarde o temprano / volvemos a nacer". 

Esa certeza de la poesía, de la palabras y su renacer, se percibe a lo largo del poemario, ya que no importa en donde escribamos, si en páginas propias o "en la pared ajena". Porque solo así podremos ver "dos lunas en marzo" o "diez soles semanales", tener una "segunda oportunidad de luz". 

La poeta nos invita a encontrarla, leyéndola "en el fondo de un poema / cuando agobiada me lanzo al vacío / allí entre líneas de luna / me desbordo". 

Así pues, en este libro tenemos más que tres palabras, tres escritoras, tres estilos, tres voces que se lanzan al mundo con total libertad. La misma que nos invita a embarcarnos en este laberinto de palabras en su compañía. 

Maya Cu 
Noviembre 2012  

Fotografía de Maya Cu durante la presentación de "Tres palabras".

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