¿Qué es la vida si tú no estás presente?

Las heridas arrasan el cuerpo. Cada herida, una historia. Cada una surge como una erupción, con un dolor profundo y una bulla impresionante. Se marcha bajo la mano suave del tiempo, se debilita, se apacigua y termina difuminada en el mapa vital con un murmullo inaudible, como quien dice: No era para tanto. 

Cada herida le impone a ella una urgencia: no te vayas, no te rindas. Por favor, lucha, busca dentro de ti lo que tengas y vence el velo oscuro que te arrastra. Ella sonríe, ciega, pero en el fondo de sus huesos, todo duele y solamente quiere fluir pacientemente hacia el recuerdo de su hermana. 

La muerte siempre me obsesionó. Leía sobre ella, la sentía rondar alrededor con sus pasitos de perro pequeño, la miraba a lo lejos y me parecía una siguanaba atractiva. Cuando tocó mi vida, no supe qué hacer con lo que quedaba de mí luego de ella. Ahora viene a danzar en mis días. A machacar a mi ser querido. Sé bienvenida, querida muerte. ¿Qué es la vida si tú no estás presente?

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